Nopalucan de la Granja es un municipio que históricamente ha vivido en el olvido y la marginación, y no es casualidad, hay factores históricos que han orillado a este lugar a encontrarse así, pero también hay situaciones recientes que han sido ejemplo para el latrocinio, el abuso y la corrupción. Las autoridades, pero principalmente los regidores creen equivocadamente que los tres años que llegan al poder, son para enriquecerse y muestra de ello son las recientes administraciones, pero principalmente la anterior y la actual.
Es lamentable lugar común la que, en cada administración, los regidores y funcionarios de Nopalucan tienen una competencia por quién se hace la casa más grande o quién adquiere más propiedades en o inicia más negocios con el dinero del erario.
Sólo bastaría una investigación a las dos recientes administraciones, a sus regidores y funcionarios, sobre el origen de los recursos utilizados en los años en que estuvieron como autoridades, no es muy difícil, sólo con un poco de voluntad las autoridades encontrarían desagradables sorpresas. Desde una contralora o una regidora que lograron una riqueza tres veces mayor al recurso que representó el salario obtenido mientras fueron autoridad, o de quién prácticamente se construyó un palacio con sólo cuatro años y ocho meses por controlar el tema de las obras públicas en Nopalucan.
Situaciones que sólo se explicarían con dos palabras: Sodoma y Gomorra.
Excesos que prevalecen hasta la fecha como la venta de agua, mediante el uso de pipas privadas que obtienen hasta 10 viajes diarios del vital liquido para venderlos en comunidades y en empresas ajenas al municipio, mientras los habitantes carecen del vital líquido, simplemente porque la concepción obtusa y primitiva de los regidores, es que el agua no es otra cosa, que un fondo de riqueza para la construcción de las “casas blancas”.
Basta ver las casas que construyeron los regidores en la administración anterior de 4 años y ocho meses, y tiene una explicación que no justificación, pues los beneficiarios controlaban los recursos, pero el colmo del exceso llegó en la actual administración, en donde la pareja sentimental del decrepito presidente municipal, Margarito Aguilar de la Cruz, le construyó una casa y le cambió la vida a su secretaria, quien difícilmente sabe articular una frase completa, pero se considera la persona más importante de su comunidad, algo así como la Primera Dama de Nopalucan, vaya aspiración.
El comportamiento anómalo de regidores y regidoras en el sentido de darle vuelo a la hilacha con caderas las caderas inquietas y la moral distraída, no sólo afecta la imagen de una administración, sino que el comportamiento deriva en un delito, el desvió de recursos como forma de premiar la relación de “amor” o intercambio de placer entre autoridades.
Cuando se creía que la administración anterior era la más corrupta de la historia, como quién esto escribe los señaló ante autoridades locales que finalmente terminaron siendo comparsas, y que derivaron en agresiones y amenazas de muerte, es triste reconocer que la anterior no fue la peor administración ni la más corrupta, sino la de Margarito Aguilar de la Cruz y sus secuaces que lo acompañaron, tanto en el cabildo como en la administración del ayuntamiento de Nopalucan.
Pareciera que un lugar que ha estado destinado al olvido y la marginación, no puede tener una segunda oportunidad.
Lástima Margarito…pasará a la historia como el más inepto y vulgar de los nopaltecos.







