El aún presidente municipal de Atlixco, Guillermo Velásquez anunció que debido a los contagios por la pandemia de COVID-19, y algunos fallecimientos consecuencia de la pandemia, había decidido cerrar el municipio para el próximo domingo, una situación muy extraña porque ningún municipio del estado ha recurrido a tal ocurrencia, o disparate, tratándose de uno de los peores presidentes municipales que ha tenido esa ciudad.
Quizá derivado de una fantasía, pensando en su “investidura” como presidente municipal, decidió atraer los reflectores como un pataleo político por mantenerse en el imaginario para seguir presente, ganar espacios en medios y atraer la atención del círculo rojo del estado, para hacer una cortina de humo.
Malinformado como fueron sus tres años de gobierno de bajo nivel, el alcalde decidió asumir “una decisión política de altas miras” (ironía) y se dijo a sí mismo que cerrando el municipio protegería a los habitantes.
Tal cortina de humo sólo es evidencia tangible de su falta de tacto ante el fracaso de una política preventiva, mejor debió repartir miles de cubrebocas, habilitar unidades para promover, aunque sea mediante monitoreo las medidas básicas preventivas frente alCOVID-19, o utilizar a su abultada nómina para distribuir carteles y gel antibacterial, apoyado por una política de comunicación sanitaria para paliar el flagelo.
Cerrar el municipio es una decisión errática que provocará daño económico al comercio establecido y al comercio informal, que de una u otra forma genera ocupación y derrama económica por los visitantes que acuden, principalmente los fines de semana a ese municipio que nunca mereció a un político de mediano nivel para gobernar a los ciudadanos.
La medida que planeó es impopular, ni un solo municipio del nivel de Atlixco puede darse el lujo de parar la actividad económica, mucho menos cuando el lugar tiene vocación y necesidad turística.
El personaje debiera asumir con responsabilidad que le quedan unos 40 días de gobierno y revisar el perfil de la presidenta electa, Ariadna Ayala, invitarla a la toma de decisiones y dejar que sea ella quien decida la forma en que debe de enfrentarse la situación de contagios si es que es real, pues no hace falta un estudio comparativo para equiparar al saliente a la entrante, para tener una opinión más profesional, académica y política sobre la forma en que debe enfrentarse tal problema.
No es casualidad que cada vez son más los ciudadanos de Atlixco que desean que ya termine la actual administración para dar paso a una nueva transformación, con la sensibilidad que caracteriza a la mujer que gobernará Atlixco en poco más de un mes.
Acaso la consultó?
Guillermo Velázquez debe ya de asumir el ocaso de su administración e involucrar más allá de su agonizante administración, cederle poder de decisión a la primera presidenta municipal de Atlixco, Ariana Ayala, el destino del municipio, y no sólo para bien de él, sino de los ciudadanos de Atlixco.






